Cancillería llevó a cabo una discusión virtual en francés sobre la gastronomía y la sostenibilidad con la Chef María Buenaventura y con la Investigadora en Gobernanza Internacional del Clima del IDDRI

13/07/2020
Cancillería llevó a cabo una discusión virtual en francés sobre la gastronomía y la sostenibilidad con la Chef María Buenaventura y con la Investigadora en Gobernanza Internacional del Clima

 

Bogotá (Jun.29/20). Como parte las 18 actividades realizadas por el Ministerio de Relaciones Exteriores para conmemorar el Día Mundial del Medio Ambiente durante el mes de junio, y en el marco del Plan de Promoción de Colombia en el Exterior, las Embajadas de Colombia en Argelia, Bélgica, Canadá, Francia y Marruecos, organizaron una discusión virtual sobre la gastronomía y la sostenibilidad con dos expertas en estos temas: la chef autodidacta y artista colombiana María Buenaventura y la investigadora en Gobernanza Internacional del Clima en el IDDRI, la francesa Alexandra Deprez.

El evento, realizado en francés, fue moderado por el Embajador de Colombia en Argelia, Diego Felipe Cadena Montenegro. En sus intervenciones, el jefe de misión reafirmó el compromiso de Colombia en la preservación de la biodiversidad y la lucha contra el cambio climático.

Durante el conversatorio, la chef autodidacta y artista colombiana, María Buenaventura, y la investigadora francesa en Gobernanza Internacional del Clima en el IDDRI, Alexandra Deprez, destacaron la importancia de los hábitos de consumo en el cuidado de la naturaleza y el desarrollo sostenible, y cómo a través del arte se genera una sensibilización en la sociedad para la conservación del medio ambiente.

En una interesante conversación, que inició con la presentación del video de la obra de arte de María Buenaventura, ganadora del X Premio Luis Caballero “Alguna vez comimos maíz y pescado”, las expertas invitadas le compartieron a los más de 50 espectadores virtuales algunos de sus argumentos y destacaron el impacto que tiene apropiar al individuo común en términos del estímulo del consumo local y del cuidado de la naturaleza en los asentamientos urbanos, teniendo en cuenta que éste habita en una ciudad o una metrópoli, y ha aceptado la idea de que la naturaleza y su historia le son ajenas y se encuentran a kilómetros de él.

María Buenaventura compartió su experiencia en la creación y la presentación de su obra, y explicó los vínculos entre arte y gastronomía, y el problema que quiso reflejar con esta muestra de arte.  Por su parte, Alexandra Deprez, aportó interesantes acciones concretas que debemos poner en práctica para alcanzar hábitos de consumo sostenible, que atiendan las necesidades de la seguridad alimentaria y que a su vez protejan la naturaleza.

Si se perdió de este conversatorio virtual, puede revivirlo en cualquier momento dando clic aquí.

El Plan de Promoción de Colombia en el Exterior es una herramienta de diplomacia cultural del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, cuyo propósito es apoyar el logro de los objetivos de política exterior del Estado colombiano.

Sobre la obra de Maria Buenaventura “Alguna vez comimos maíz y pescado”- X Premio Luis Caballero:

Video en español
Video en francés

La Galería Santa Fe, ubicada bajo la Plaza de La Concordia, se toma aquí como subsuelo del mercado. Lugar del mundo de abajo, de semillas, tierra, minas de sal o la profundidad barrosa de las aguas donde vive el pez Capitán, el más antiguo habitante del río Bogotá. Tres elementos dan forma al espacio: un observatorio de maíz, un comedor conformado por una hilera de antiguos adobes traídos del Valle de Ubaté y los textos de una historia de búsqueda.

El observatorio reúne, en platos de La Chamba, variedades de maíz nativas del altiplano cundiboyacense. Estas semillas diversas y cambiantes en colores, manchas, patrones, dibujos, texturas y formas son maíz gato, pajarito, dominó, rojo, arroz y porva del custodio de semillas Fabriciano Ortiz y maíz pira nativo del mercado campesino del 20 de Julio. Las manchas en ellos son el reflejo de genes saltarines, que aseguran variabilidad y capacidad adaptativa.

El espacio del comedor permite una comunicación necesaria y simbólica con la plaza de mercado, de donde bajan alimentos para los dos encuentros, el de inauguración y el convite para defensores de ríos.

Así las palabras y sus imágenes, el observatorio que es el universo todo y el comedor, narran historias de esta Sabana de Bogotá y de quienes han salido a su encuentro.

 

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